El 2025 fue el año en el que nos animamos a escribir en la tienda.
Sí, además de lectura tuvimos la experiencia de la escritura creativa. Narraciones del yo y haikus fueron los invitaciones a crear con la palabra.
Con el permiso de tres de las participantes compartimos sus textos escritos durante los encuentros.
Empezamos con el de Norma Biagiola. Disfrutemos 👇🏾
Ahora y aquí me pregunto si tiene sentido lo que escribo, si tienen coherencia mis versos, no soy poeta sino más bien aficionada a poner en letra mis sentimientos.
Camino por el campo y veo un árbol seco a lo lejos, la emoción que me produce es indescriptible lo que siento no puedo descifrarlo.
Añoro la presencia de mis padres que ahora solo los tengo en recuerdos, disfruto de mi esposo y mis hijos y me enorgullezco de ellos del camino andado de verlos maduros cumpliendo sus sueños .
Veo la calle, los niños ir a la escuela envueltos con abrigos y bufandas para cubrirse del frío.
Veo mascotas festejando que llega su dueño.
Veo alegría, veo tristezas, veo la vida pasar con matices diversos.
Veo sueños concretarse.
Veo gente festejar y a alguien recordando, ahora escucho el ruido de una puerta en el silencio de la siesta, el mundo gira y se mueve constantemente, la vida transcurre.
Es un viaje, cada uno lo aborda de distinta manera, algunos con mucho equipaje, otros con nada, vacíos para recibir lo que encuentren, algunos alegres otros no tantos quienes con expectativas, otros esperando experiencias, algunos con refunfuños otros optimistas, el camino a veces se elige otras te exige, solos o acompañados, rápido o despacio, con caprichos o con entrega, el mundo gira y da la vuelta pero no se detiene.
Continuamos con los maravillosos haikus de Cristina Bussone👇🏾
Si yo fuera luz
sería amarilla.
Precavida yo.
Y otro más para no quedarnos con las ganas👇🏾
Era de noche.
Estrepitosamente
un árbol cayó
Y para cerrar esta nota, el texto "Lunes, otra vez", de Susana Bartolini👇🏾
Sentada en mi oficina y con pesadez en mis ojos, distingo la silueta de Clara, vendedora, su boca con un ritmo agitado de expresar sus palabras para mis oídos sordos y lentos. Claro, hoy es LUNES, para mí los lunes son la muerte…
-Clara, Clara, Clara no te sigas esforzando, hoy es lunes…
-SÍ, ya sé, para vos los lunes son la muerte - con una sonrisa se alejó divertida y, levantando un brazo pide - Marche el segundo café para el jefe, hoy es lunes…
Desde que me acuerdo para mí los lunes son un tema serio, siento mi cabeza embotada, lenta, pesada, articulo mis palabras desinflándome en cada párrafo, sea lunes laboral, feriado, de vacaciones, siempre es lo mismo.
Lentamente después del mediodía mi cuerpo va tomando la fuerza y energía que me caracterizan, comienzo a leer los mails, mensajes que me quedaron de la mañana, en el WhatsApp las tildes azules crecen, en particular una que me llamó la atención. Era de mi amiga Jopy, vieja amiga de las que no te olvidas ni te olvida. Últimamente se descerebró con la biodecodificación y, como es ella me llevó de narices a buscar fechas de mis padres, hermanos, abuelos, tatarabuelos. Luego de unos días llegó un mensaje de ella, lo abrí con cierto temor pensando qué historia le iba a inventar para torturarla un poco, en respuesta a sus ataques a mi privacidad y buen humor, cosas que cuido con mucho celos.
-Hola Fer ¿Qué hacés? ¿Cómo te trata el lunes?
-Vos y mis lunes no se llevan, fíjate en el calendario... el 12 de noviembre de 1984 ¿Qué día de la semana cae?
-Lunes. Ese lunes murió tú padre.
Mis manos se congelaron, un escalofrío subió desde mi estómago, pasó por el pecho y se concentró en mi cabeza. Lunes resonó dentro de mí. Cataratas de imágenes desfilaron sin pausa ni orden. Mí pasado y mi dolor tan bien guardados explotaron en cataratas de luz y color.
Con gusto a sal en mi boca pude leer
“Los lunes son la muerte. ¿No, Fer?
Agradezco infinitamente a Ornella Castellani, Gerogina Sarquis y Gimena Avendaño, profesionales del arte, la literatura y la enseñanza, quienes fueron talleristas y compañeras en este recorrido de palabras, creación y escritura. Y a las escritoras que se animaron a publicar sus textos en este blog.
Mariangel, la librera.